“Ella lo hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que hasta cuando cree que me riñe me hace el mejor de los elogios: ‘Mario, para lo único que sirves es para escribir’”
Aquí un extracto de las declaraciones realizadas por Mario Vargas Llosa sobre Patricia Llosa Urquidi, la que fuera su mujer, antes de cortar con ella y empezar con Isabel Preysler. Se trata de un lamento, realizado a posteriori de la relación con una y con otra, en el que comparaba la abnegación de Patricia con el carácter autónomo, fiestero y desprendido de Isabel. Isabel no cuidaba de él. Le gustaba mucho salir, hacerse fotos, ir a fiestas, el salseo… Patricia, en cambio, le preparaba la maleta.
Más allá del caso Vargas Llosa-Preysler, y saliendo del mundo de la farándula, la “disidencia” que estamos viendo en algunas mujeres de la generación X sobre su negativa a formar relaciones de pareja en las que no haya igualdad y democracia sobre el reparto de tareas domésticas y cuidado (incluido el emocional), era una consecuencia lógica.
Al aumentar la conciencia sobre la existencia de una dinámica antidemocrática y abusiva en el seno de la pareja, y la imposibilidad de encontrar a hombres que se corresponsabilicen, las mujeres deciden celebrar la soltería. Y, cuando se comprueba (con la experiencia directa, con el vivirlo y sentirlo, y no con que te lo cuenten), que el desarrollo de vínculos íntimos y significativos, la seguridad y el compañerismo que todas necesitamos, no viene determinado, “per se”, por tener a un hombre a tu lado, entonces las mujeres entran en una concepción vital diferente.
Esta concepción es más sana para las mujeres.
Rompe con el mito del amor romántico, con la dependencia emocional hacia los hombres, con la sobrecarga de cuidados que nos enferma. Por otro lado, permite que las mujeres se ocupen de sus necesidades, y que exploren partes de ellas mismas que habían quedado anegadas. Permite también dejar de relacionarte con los hombres asumiendo la subalternización y, con los hombres que sean valientes y que apuesten por el bienestar de las mujeres, permite establecer mejores relaciones.
En fin, todo son ventajas.
Sin embargo, estamos viendo una proliferación de artículos que hablan de que las “mujeres ya no encuentran hombres con los que tener una relación”. El foco, aquí, no debe ponerse en la “elección” de las mujeres. El foco debe ponerse en la desigualdad de género que existe en el seno de la pareja, en el trabajo que queda por hacer sobre la corresponsabilidad y en cómo esa desigualdad se traduce en un querer distanciarse de esa situación.
La falta de democracia no es atrayente. La concepción de pareja de Vargas Llosa no es atrayente. Un hombre que se corresponsabiliza, sí lo es.
Marta Mateos Revuelta
Marzo 2025